Nota importante: Este artículo es informativo y preventivo. Si notas cualquiera de las señales descritas aquí, consulta a tu veterinario sin esperar. No uses medicamentos sin indicación veterinaria.
Si tu perra tuvo cachorros recientemente, o si está pasando por un embarazo psicológico (pseudopreñez), sus glándulas mamarias pueden volverse un área de riesgo que merece tu atención diaria. La mastitis —una infección en las mamas— puede aparecer de forma súbita, progresar rápido y, si no se detecta a tiempo, poner en riesgo la vida de tu perra y la salud de sus cachorros. La buena noticia es que si sabes qué buscar, puedes actuar a tiempo.
¿Qué es exactamente la mastitis?
La mastitis es la inflamación de una o varias glándulas mamarias causada, en la mayoría de los casos, por una infección bacteriana. Ocurre cuando las bacterias ingresan a través del pezón —especialmente si los cachorros lo rasguñan o muerden— o cuando la leche se acumula sin ser absorbida. No solo es dolorosa para tu perra: si la infección avanza, la leche contaminada puede ser perjudicial para los cachorros que la amamantan.
Señales de alerta: Esto no es normal
Estas señales deben llevarte al veterinario sin esperar:
- Una o varias mamas están hinchadas, rojas o se sienten calientes al tocarlas
- Tu perra se queja, se tensa o intenta alejarse cuando tocas esa zona
- El pezón tiene una secreción de color amarillo, verdoso, marronáceo o con sangre
- La leche luce grumosa, tiene un color diferente al habitual o tiene un olor raro
- Los cachorros lloran con frecuencia, no suben de peso o la mamá los rechaza activamente
- Tu perra está decaída, sin apetito, con fiebre o temblando
Cualquiera de estos signos, o la aparición de varios al mismo tiempo, es una señal de alarma que no debe ignorarse. La mastitis puede pasar de leve a grave en pocas horas.
¿Qué perras tienen mayor riesgo?
Aunque cualquier perra puede desarrollar mastitis, hay situaciones donde el riesgo es mayor:
- Perras en los primeros días o semanas después del parto, cuando la producción de leche es más intensa
- Perras con pseudopreñez que producen leche sin haber estado gestantes
- Camadas muy grandes, donde los cachorros pueden lastimar los pezones por la competencia
- Perras con pezones muy cercanos al suelo o expuestos a ambientes sucios
Lo que puedes hacer en casa: prevención al alcance de todos
Hay medidas sencillas que pueden reducir significativamente el riesgo de mastitis:
- Revisa las mamas de tu perra con suavidad todos los días durante la lactancia: busca calor, endurecimiento o cambios en los pezones
- Mantén limpia y seca la zona donde duerme con sus cachorros; cámbiala con frecuencia
- Recorta las uñas de los cachorros regularmente para evitar heridas en los pezones durante la succión
- Asegúrate de que todos los cachorros mamen de forma equilibrada y que ningún pezón quede sin usar
- Si el destete es gradual, reduce las tomas poco a poco para que la producción de leche baje sin generar acumulación
Lo que NO debes hacer: no apliques ningún medicamento en las mamas sin indicación veterinaria, no intentes exprimir o drenar una glándula inflamada tú mismo, y no recurras a remedios caseros. Estas acciones pueden empeorar el cuadro y retrasar un tratamiento que puede ser urgente.
Cuando ir al veterinario
La respuesta más importante es esta: en el momento en que notes cualquier señal de alerta. No esperes a ver si mejora sola. La mastitis no desaparece sin tratamiento y puede volverse una emergencia en pocas horas. Tu veterinario evaluará el estado de tu perra, identificará las glándulas afectadas y determinará el plan de acción adecuado. En la mayoría de los casos, un tratamiento oportuno permite que tu perra se recupere completamente y continúe amamantando a sus cachorros.
Una revisión mamaria de rutina en el primer control postparto con tu veterinario puede detectar problemas antes de que sean graves. No esperes a que los síntomas sean evidentes para consultar.
¿Notas algo diferente en las mamas de tu perra? Consulta a tu veterinario hoy mismo.